"Con ser sustentables no alcanzaba"

Carne orgánica: otra manera de pensar la producción

Sin agroquímicos, fertilizantes y sobre pasturas naturales, la Familia Bianchi apuesta por una manera de producción ganadera que está ganando terreno en el mundo.

Por Belén Benítez | 23-02-2021 12:20hs

Ubicada en General Las Heras, provincia de Buenos Aires, la Familia Bianchi pone en práctica una modalidad de producción ganadera que responde a los estándares internacionales de sustentabilidad, trazabilidad y cuidado de los recursos. Se trata de una producción de carne vacuna orgánica certificada, en la que los animales están sobre pasturas naturales, libres de agroquímicos y fertilizantes.

Su constante búsqueda para agregarle valor a su producción ganadera les abrió las puertas a varios restaurantes, domicilios particulares y mercados del mundo. Desde el Establecimiento La Julia, el lema de los Bianchi se replica en toda la producción: "Somos custodios temporales de los recursos naturales y tenemos el deber y responsabilidad de cuidar estos recursos". 

Con un rodeo de 1.000 animales libres de antiparasitarios, principalmente de la raza Angus; desde hace 20 años esta familia cría a sus animales durante 36 meses y logra un ritmo de engorde promedio de 0,5 kilos diarios sobre pasturas naturales.

El campo de cría de la familia abarca unas 240 hectáreas que en sus inicios supo ser un establecimiento abandonado, sobrepastoreado y con instalaciones deterioradas hasta que, a través de la inversión de Fernando Bianchi, reconstruyeron el casco y las instalaciones del lugar.

Si bien la ganadería sustentable es un objetivo deseable a nivel mundial y de creciente interés para el consumidor, este camino productivo llegó a la familia gracias a un libro sobre pastoreo racional intensivo, explicó Fernando a La Nación. El libro, lo invitó a "pensar las cosas desde otro lugar y ver la imagen completa de la historia de la producción".

A partir de entonces, el productor se contactó con colegas con experiencia en el método y llevó a la realidad, progresivamente, las indicaciones del libro acerca de la alimentación pastoril. Sin embargo, el gran salto se daría en el año 2000, al asistir a una charla en la que afirmaron que quienes practicaban este tipo de pastoreo "estaban a un paso de la producción orgánica".

Fue así como Bianchi se contactó con la Organización Internacional Agropecuaria (OIA) para solicitar la certificación de su producción como orgánica. Desde ahí, comenzaron a comercializar su producción de terneros como invernada orgánica. Luego, en 2004 sumaron unas 5000 hectáreas de mejor calidad para hacer el ciclo completo terminando el engorde de sus propios novillos y empezar a exportar a la Unión Europea (UE).

"Tomé conciencia que había que potenciar la vida del suelo, luego producir pasto y convertirlo en carne. Tratamos de sumar biodiversidad al ecosistema y al suelo, que hoy se usa como piso y que se lo nutre con fertilizantes químicos" explicó Fernando al afirmar que no usan agroquímicos ni fertilizantes en el campo. En su lugar, realizaron corredores verdes y dejaron las lagunas para potencial la producción de pasto y la instalación de insectos benéficos.

Ambicioso, en 2015 entabló relación con el Rodale Institute de Estados Unidos quienes le completaron el panorama y los impulsaron a ir más allá de los sustentable, apostando por la regeneración de los suelos. Para ello, "le agregamos una capa nueva al programa de abajo hacia arriba donde se busca mejorar la infiltración y el secuestro de carbono", explicó el productor a LN.

A modo de proyecto familiar integral, forman parte del proyecto ganadero también Carolina, Matías y Francisco Bianchi, hijos de Fernando, que se pusieron al hombro la marca, comunicación y comercialización de la carne.

En relación a esta última, Fernando dijo a La Nación que "estaban vendiendo un excelente producto con un gran valor agregado pero que no se veía gran diferencia en el precio",  por ello, acordaron con una empresa procesadora de carne orgánica para que realice el desposte y el envasado el vació para luego ellos comercializarlo en Buenos Aires a particulares y restaurantes. Así fue que generaron una propuesta concreta: "La Julia Organics, del campo a la mesa".

Con el objetivo de exportar carne orgánica a los Estados Unidos, los productores iniciaron en 2018 el proceso de certificación USDA Organic, obteniéndolo satisfactoriamente al igual que las certificaciones de Orgánico Argentina, Alianza del Pastizal y del Rodale Institute Approved.

Enfocados en la tecnología de los procesos, los Bianchi ponen en práctica un manejo regenerativo, orgánico y holístico. Dividieron la superficie de los campos por ambientes productivos con cambios de parcelas de hasta dos veces por día, según las categorías de los animales. "La carga por hectárea en invierno es de 1,3 Ug (unidad ganadera) y en primavera, verano y otoño de 1,7 Ug", explicó Fernando ante LN.

Los costos productivos rondan los 60/70 kilos por hectárea y se generan ganancias de entre 200/220 kilos por hectárea. Con tres faenas anuales: verano, otoño y primavera, su producción artesanal de carne limitada apunta a aprovechar el animal completo, de punta a punta, para promover un consumo responsable del animal.

A su vez, en primavera, al tener excedente de pasto por combinar un avance más rápido despuntando con los animales y no hacer rollos, dejan lotes diferidos en verano. Cuando se pastorean lo hacen con altas cargas instantáneas, buscando un impacto de fertilización.

Existe otra manera de producir alimentos y hacerlo de forma orgánica para ayudar a sostener el planeta; el recurso suelo es nuestro objetivo.

Atentos a la importancia de la sanidad, los productores cumplen con las certificaciones necesarias siguiendo un estricto protocolo de trabajo sin agroquímicos y con control biológico con alternativas naturales, limitando la vacunación exclusivamente para la afotsa, carbunclo y brucelosis, sin procesos de desparasitación.

Con la intención de formar cortinas de protección y sombra para los suelos y animales, cada año forestan 1500 árboles generando unos corredores verdes para la vida silvestre y el desarrollo de insectos. Orgulloso, Fernando invitó a replicar su iniciativa "existe otra manera de producir alimentos y hacerlo de forma orgánica para ayudar a sostener el planeta; el recurso suelo es nuestro objetivo".

El camino productivo de los Bianchi, con el foco en la salud de los suelos y la salud concluye en una "combinación perfecta de la genética, la trazabilidad del producto, el aumento de fertilidad de nuestros suelos por el manejo regenerativo y la información que brindamos para el consumidor", explicó Fernando Bianchi a LN. 

Económicamente, detalla el productor, el manejo de la producción no depende de insumos sino de tecnología de procesos: "obtener un retorno positivo con ganancias provenientes de la producción ganadera para exportación y, al mismo tiempo, de las ventas en el mercado local". A su vez, desde una perspectiva ecológica, a través de los cuatro procesos ecosistémicos, la familia productora busca "aumentar la fertilidad y la regeneración del suelo".

Por último, el Bianchi aseguró a LN que también atienden un aspecto social, buscando generar un impacto positivo en la comunidad a través de un fomento directo del arraigo y el trabajo rural, a la vez que procuran alimentos de manera ética y natural para brindar nutrición y seguridad a los consumidores al final de la cadena productiva.

 

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