Día del maestro

Ser maestro rural, en primera persona

En la semana en que se celebra el día internacional de la alfabetización, decretado por la Unesco en 1965, y el día nacional del maestro, en homenaje a la figura de Domingo Faustino Sarmiento, docentes de distintos parajes rurales del país expresaron ¿qué significa ser maestro rural?

Por Camila Correa | 11-09-2020 09:00hs

En la semana en que se celebra el Día Internacional de la Alfabetización y el Día del Maestro en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, conocido como "el padre del aula", en conmemoración a la fecha del aniversario de su muerte el 11 de septiembre, visibilizamos algunas de las realidades, a las que los docentes de las escuelas rurales hacen frente día a día.

El aislamiento geográfico, la falta de equipo en las escuelas con personal único o con pocos docentes, caminos intransitables que dificultan el acceso, la estrategia del plurigrado, la falta de conectividad, son algunas de las dificultades, a las que los maestros y maestras rurales, hacen frente con su incondicional vocación de servicio y su gran fortaleza.

Ser docente rural significa fervor y entrega y El Agrario a modo de reconocimiento, les brinda este espacio para que expresen: ¿Qué significa ser maestro rural?

 

Marcelo Alvarenga, de la Escuela Nro 988, del Paraje Pozo del Bayo, El Espinillo de Chaco

“Ser maestro es realmente gratificante, no puede existir algo más emocionante que saber que estás formando a los futuros ciudadanos que forjarán la patria que anhelamos. Es dejar el alma y el corazón en el salón de clases donde tendrás la oportunidad de enjuagar lágrimas y ser hacedor de miles de sonrisas. El docente, además de impartir conocimientos, debe hacer de portero, cocinero, albañil, carpintero, electricista. Ser maestro es convertir cada desafío en una oportunidad para tus alumnos."

 

Karina Cáceres,  directora personal único de la Escuela Nro 120 del paraje Coro Pampa, Santiago del Estero.

“Ser maestra significa una gran responsabilidad y compromiso con la vida de esas personitas, que Dios pone en nuestro camino, con los sueños que atesoran. Es tomar eso tan importante que las familias depositan en nuestras manos, esperanzados por tener un mejor porvenir. Es acompañar con amor y con cuidado la construcción de los cimientos de esas vidas, que se forjan en esas aulas y dar lo mejor, más allá de todas las circunstancias adversas que se presenten. Es ver en cada niño el futuro de la patria y confiar fervientemente en sus capacidades de lograr su grandeza”.

 

Graciela Rojas, directora interina en la Escuela Nro 358 Soldados Correntinos de Playadito Colonia Liebig, del departamento de Ituzaingó, Corrientes.

“Ser maestra en esta comunidad es una enorme satisfacción, lo hago con responsabilidad, amor y el compromiso de brindar lo mejor día a día para nuestros niños, que son nuestros futuro. Siempre motivando e incentivando sus capacidades e inteligencias. Por este motivo como maestra, disfruto mucho todo lo que aprenden. Nuestro camino es enseñarles a los niños y niñas a crear, experimentar, imaginar, aprender, descubrir, pensar y comprender".

 

 

Norma Rojas, docente y directivo de  la Escuela Primaria Nro 544, de la  2da Sección Dpto de Goya, Corrientes.

“Ser docente rural implica realizar algunos sacrificios, como el alejamiento de los afectos, principalmente cuando las escuelas están alejadas de nuestro domicilio. Pero la vocación de servicio hace que hagamos todo el esfuerzo para estar allí con los niños: sus sonrisas, el "buen día seño", el compartir un recreo, jugar con ellos, saber que soy el nexo para que logren cultivar sus conocimientos y aprender cosas nuevas, es muy satisfactorio".

 

Gabriela Josefina Villalba, directora de la  Escuela Nro 282 Francisco Javier Carruega, Paraje Rincón del Yaguarí Departamento Mercedes, Corrientes

"Como Docente Rural, por elección, me siento orgullosa de éstas familias y me dan más fuerza de seguir capacitándome para ofrecer todo lo mejor. Lo más difícil de ser maestra rural en ésta época incomprensible, tanto para adultos como para niños, es no poder estar con ellos, no poder abrazarlos. Ver desde la distancia cómo van avanzando en la lectura con ayuda de sus mamás. Orgullosa de poder decir "mis alumnos".

 

 

Créditos: Dra. Bibiana Mónica Ruibal, coordinadora del Programa de Ayuda a la Comunidad Rural (PACER)

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