Renunciamiento de Evita

“Yo no renuncio a la lucha, renuncio a los honores”

El 22 agosto de 1951, miles de personas se congregaron en el Ministerio de Obras Públicas, un Cabildo Abierto de Justicialismo convocado por la CGT pidiendo por la 'fórmula de la patria': Juan Domingo Perón-Eva Perón. Con amor y valentía, Evita, firme en sus convicciones, eligió continuar su camino junto a quienes más la necesitaban, eligiendo la lucha por sobre los honores.

Por Redacción El Agrario | 22-08-2022 07:02hs

El 22 agosto de 1951, miles de personas se congregaron en el Ministerio de Obras Públicas, un Cabildo Abierto de Justicialismo convocado por la CGT (Confederación General del Trabajo), para pedirle a Evita que acompañe a Perón en la fórmula como vicepresidenta. En un balcón del ministerio colgaba un cartel que decía: "Juan Domingo Perón-Eva Perón – 1952-1958, la fórmula de la patria". Compañeras y compañeros pedían por la candidatura a la vicepresidencia de Evita.

Finalmente, cuando Eva salió al balcón, con evasivas, dilató la decisión que quedaría sellada días después, precisamente el 31 de agosto a las 20.30 hs., a través de su discurso de renunciamiento emitido por cadena nacional en la radio.

"Compañeros, quiero comunicar al Pueblo Argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico cabildo abierto del 22 de agosto. Ya en aquella misma tarde maravillosa, que nunca olvidarán ni mis ojos ni mi corazón, yo advertí que no debía cambiar mi puesto de lucha en el Movimiento Peronista por ningún otro puesto", así empezó su discurso Evita.

Recordamos aquel histórico momento con algunos fragmentos destacados de su mensaje aunque su totalidad es imperdible por la claridad y humildad de sus palabras, en las que solo se refleja el incondicional respeto y amor al pueblo trabajador que siempre acompañó a través de su gestión al lado de Perón.

"No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición. Una sola y gran ambición personal: que de mí se diga cuando se escriba este capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que Perón convertía en hermosas realidades y que a esta mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita. Nada más que eso".

"Evita quería ser cuando me decidí a luchar codo a codo con los trabajadores y puse mi corazón al servicio de los pobres, llevando siempre como única bandera el nombre del general Perón a todas partes. Si con ese esfuerzo mío, conquisté el corazón de los obreros y de los humildes de mi patria, eso ya es una recompensa extraordinaria que me obliga a seguir con mis trabajos y con mis luchas. Yo no quiero otra cosa que este cariño", con estas palabras deja en claro dónde encontraba ella su lugar de lucha.

Finalmente cierra: "Estoy segura que el Pueblo Argentino y el Movimiento Peronista que me lleva en su corazón, que me quiere y que me comprende, acepta mi decisión porque es irrevocable y nace de mi corazón. Por eso ella es inquebrantable, indeclinable y por eso me siento inmensamente feliz y a todos les dejo mi corazón".

Con amor y valentía, firme en sus convicciones, eligió continuar su camino junto a quienes más la necesitaban, eligiendo la lucha por sobre los honores.

Su legado, sus valores y su lucha viven en gran parte del pueblo argentino, en cada peronista y en todos los integrantes del movimiento obrero organizado.

 

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