BIOTECNOLOGÍA

Hacia una semilla de pistacho argentino

El INTA logró la primera polinización artificial para la obtención del portainjerto híbrido UCB-1 en el país para el pistacho, lo cual permite dar mayor competitividad al cultivo en el país.

Por Valeria Pirotta | 28-03-2020 11:15hs

Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) La Consulta, provincia de Mendoza, en colaboración de asistencia técnica con la empresa Frutos del Sol SA, lograron la primera polinización artificial para la obtención del portainjerto híbrido UCB-1 en el país para el cultivo de pistacho.

Según informó el instituto, en la Argentina se germinaron de manera experimental semillas traídas de Irán, en la década de los ochenta en la provincia de San Juan. Irán es el principal productor de pistacho junto con Estados Unidos.

A partir del último relevamiento nacional de frutos secos 2016/2017, el cultivo del pistacho en la provincia de San Juan tiene hoy una superficie de 776 hectáreas, le sigue La Rioja con 200 hectáreas y luego Mendoza con 32 hectáreas, observándose en todos los casos un crecimiento sostenido de la producción. Es por esa razón que los especialistas y las empresas buscaron desarrollar su propio portainjeto, lo cual permitirá evitar la importación del mismo generando mayor competitividad del cultivo en el país.

Desarrollar su propio portainjerto, permitirá evitar la importación del mismo generando mayor competitividad del cultivo en el país.

Se trata del portainjerto más usado y difundido en la región, el híbrido interespecífico UCB-1, generado a partir del cruzamiento entre una planta masculina Pistacia integerrima y una femenina P. atlántica, desarrollado por la Universidad de California y que reúne varias características de interés como alta tolerancia al frío, resistencia a la salinidad y ciertos hongos del suelo, destacaron los especialistas del instituto.

En el caso de los frutales estos parten de un portainjertoy no a través de semillas como otras plantas. El mismo se utiliza como base de crecimiento sobre el cual se inserta o injerta la yema de otra planta (injerto), ambas crecen como una misma, aunque tengan material genético diferentes. A través de esta técnica se busca superar los problemas que el cultivo pueda presentar frente a eventos climáticos hostiles como la sequía, el exceso de agua y la salinidad del suelo. Es decir, que la utilización de injertos garantiza plantas adaptadas y resistentes.

Cabe destacar que en 2017, el cultivar fue inscripto en el Instituto Nacional de Semillas lo cual abre la posibilidad de producir las semillas localmente sin el pago de royalties.

Es la primera vez en el país que se estudiaron métodos de polinización artificial en un portainjerto de este cultivo.

El investigador del INTA Christian Tarnowski explicó que “a la empresa asistida por el INTA le interesaba lograr una metodología eficaz de cruzamiento controlado para la obtención de semillas híbridas del portainjerto” y destacó que “es la primera vez en el país que se estudiaron métodos de polinización artificial en un portainjerto de este cultivo y con un valor tecnológico agregado, debido a los estudios moleculares que garantizan su identidad genética”.

Al respecto el INTA La Consulta de Mendoza trabajó con la técnica de biología molecular de dos marcadores microsatelitales altamente informativos para verificar la identidad genética del portainjerto lo cual demora hasta cinco años, tiempo que tarda la planta en entrar en plena producción.

El especialista Tarnowski expresó que “mediante estos marcadores se pudo realizar una identificación genética segura e inequívoca del portainjerto híbrido UCB-1" pues “estos marcadores identifican regiones únicas en el ADN del pistacho que están presentes en la madre (Pistacia atlantica) y en el padre (Pistacia integerrima)”, debido a que estos fragmentos de ADN se heredan a la descendencia, se puede precisar con un 100 % de seguridad si una determinada planta es o no el portainjerto híbrido UCB-1”.

Por último el instituto destacó que además de la asistencia brindada para el desarrollo, ofrecerá a la empresa capacitaciones al personal para el correcto uso del protocolo de polinización, y el laboratorio en donde se realizarán los correspondientes análisis de pureza genética para respaldar la identificación del material obtenido.

El INTA informó en su sitio de divulgación científica, que luego de dos temporadas consecutivas de ensayos (2018 y 2019), lograron desarrollar un protocolo de cruzamiento controlado eficaz para obtener semillas del portainjerto. Para mayor información sobre las especificaciones técnicas respecto al desarrollo del injerto visitar la página de INTA (click aquí)

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